M´HAMID - ZAGORA
30 de Octubre
La luz de la mañana comienza a iluminar el paisaje, poco a poco todos vamos despertando y poniéndonos en marcha, hay que poner los coches a punto y también nuestros cuerpos, un buen desayuno en la haima restaurante nos entona y nos prepara para otra dura y desértica etapa.
Ayer llegamos de noche y no pudimos ver el bello lugar donde se encuentra ubicado el campamento, en la mañana aprovechamos para tomar unas fotos y disfrutar de las dunas que nos rodean.
Algunos de nuestros amigos se animan a dar un paseo a camello, un nativo ha caminado toda la noche con su rebaño para hacer felices a algunos intrépidos aventureros,
Iniciamos ruta, hay que volver a pasar por la zona de arena y pequeñas dunas de la noche anterior y algunos 4x4 atascan, pero por poco tiempo, enseguida están libres para seguir.
Nuestro primer objetivo es llegar al Oasis Sagrado, parada obligatoria para que una vez mas quedemos prendados de su belleza y lo curioso que resulta ver un manantial rodeado de palmeras, una mínima fracción verde en la mitad de la tierra mas árida que se pueda encontrar en el planeta.
Tomamos un aperitivo y damos algunas cosas a los pocos residentes del vergel, mientras llega el otro grupo, intercambio de impresiones para planificar el día y continuamos ruta, siempre en dos grupos.
Otra vez observamos que los fuertes temporales de lluvias torrenciales producidos meses antes han borrado del mapa algunas pistas por lo que tenemos que avanzar campo a través durante unos kilómetros ignorando algunos way points que dejamos al norte. Poco después retomamos el camino programado y llegamos a los ríos de arena, mas de 20 kilómetros que nos hacen disfrutar como niños, sin duda de lo mas divertido que te puedes encontrar, eso si, debemos hacer algunas paradas para enfriar motores, el segundo grupo decide bajar presiones para garantizar un buen agarre en la arena.
Unos kilómetros llenos de placer; después llegamos al lago Iriki, nos ponemos en paralelo y después de la charla de medidas de seguridad de cómo rodar sobre esta inmensa “autopista” natural nos lanzamos como “aquellos chalados en sus locos cacharros” imposible describir las sensaciones y las subidas de adrenalina padecidas por todos.
Una vez en medio del lago se reagrupan las dos partes de la expedición y hacemos la foto del viaje de todo el grupo, costumbre de Al Meridian.
Este será el punto mas al Oeste de este viaje, desde aquí damos una vuelta de 180ª con rumbo a Zagora, al volver por el mismo camino tenemos la suerte de poder de pasar de nuevo por el lago a toda mecha y el río de arena, ésta vez con mayor dificultad al ser ligeramente en subida.
La hora de comer ha llegado, comeremos en la enorme acacia de otras veces, una de las pocas sombras que encontraremos en el desierto con suficiente tamaño para tanta gente, una vez mas el festín está servido.
Los últimos kilómetros de pistas no dejan a nadie indiferente, firme en buen estado lo que permite rodar alegres, pero con mucho cuidado, hay bastantes trampas en forma de oueds, ocultos y peligrosos. Las vistas son muy agradables, circulamos entre multitud de acacias que nos recuerdan a las imágenes del Dakar.
El sol ya se ha despedido hasta mañana, un tramo de asfalto nos separa de nuestro merecido descanso. Llegando a Zagora nuestro amigo Mohamed “ El Gordito” ya nos espera, lo tiene todo dispuesto para trabajar toda la noche sobre los coches que tienen algún problema, y otros que quieren que les retoque algo en su vehículo, será por lo exótico de la situación o por el buen precio.
Los demás en el hotel nos damos una buena ducha para quitarnos unos cuantos gramos de arena que se mete en todos lados, la cena entona nuestros cuerpos, ya se va notando el cansancio acumulado de todos estos días, por suerte hemos llegado bien de hora y podremos descansar, esto aún no ha terminado, mañana mas aventura, los coches empiezan a “quejarse” del duro viaje…….
Creado por Juan Campllonch