MERZOUGA-M´HAMID
29 de Octubre
El Albergue Dunas de oro nos sorprende gratamente, las instalaciones son mas que correctas y su piscina en el centro del patio además de piscina hace las funciones de fuente decorativa con multitud de chorros, un lujo en mitad del desierto. Su desayuno está bueno y es abundante.
Antes de partir, todos se vuelven locos comprando camisas y demás prendas bordadas del albergue.
Hoy haremos 282 kilómetros de los cuales 230 serán fuera de asfalto, por lo que tenemos que agilizar todas las cuestiones. Por ello desde hoy rodaremos en dos grupos para dinamizar la marcha; nada mas salir vemos que los efectos de las lluvias torrenciales de meses pasados han hecho de las suyas y tenemos que buscar pistas nuevas.
Rodamos por una pista encastrada entre dos paredes de un metro y medio, está divertido pero no hay opción a dar la vuelta, menos mal que no hace falta, Carlos pincha una rueda de su L200, tendrá que esperar al segundo grupo, mientras espera se pone manos a la obra y la cambia con la ayuda de los compañeros que tiene cerca.
En Ouzina algunos viajeros paran para dejar ayuda humanitaria en una asociación para el desarrollo, cada vez es mas común ver este tipo organizaciones el los pueblos, algunas de ellas financiadas con capital privado, francés o español.
Circulamos por pistas rápidas rumbo Oeste, al Sur está Argelia, estamos muy cerca. El primer grupo llega a Remlia, y nada mas entrar al río de arena el Terracan de Antonio se queda empanzado, la arena es pura “harina” y las rodadas son muy profundas por lo que poco se puede hacer, tirar de eslinga y volver a intentarlo, unos metros mas allá se repite la operación, ahora entiendo porque dos nativos del pueblo se dan una carrera de campeonato para avisarnos de que el río de arena está impracticable por los temporales y nos recomiendan tomar la opción norte que llevábamos en la “recámara” por si sucedía algo de esto.
Volvemos al pueblo para reunirnos con el segundo grupo, allí la organización decide tomar la opción norte, tenemos muchos kilómetros por delante y el tiempo corre en nuestra contra.
Dicho y hecho, mientras sale el primer grupo, el segundo se queda mirando y comprando algún recuerdo en el mercadillo improvisado que las mujeres de Ouzina han montado en un abrir y cerrar de ojos.
El momento de reponer fuerzas ha llegado y como en otras ocasiones usaremos las instalaciones del café “lac Maider”, nos dejan comer lo que llevamos nosotros a cambio de consumir la bebida del local.
Después de una comida en condiciones y un buen descanso, reanudamos ruta, por la tarde las pistas son rápidas entre algunas acacias que salpican el paisaje, también nos deleitamos con varias “jugosas hamadas” y algunos chots que nos permiten rodar a buen ritmo sobre ellos.
Esta vez conseguimos llegar a la caldera del volcán con luz para poder deleitarnos de su belleza, bajamos por una sinuosa pista que nos hace meternos en lo mas profundo del cráter.
Llegamos al control militar, último obstáculo para llegar a nuestro destino de hoy, lo franqueamos sin mucha dificultad, un paquete de tabaco y un poco de “cháchara” será suficiente.
Ya con las estrellas por techo llegamos a Tagounite, como todas las noches y antes de llegar al hotel o lugar de acampada repostamos y soplamos los filtros, hoy lo necesitaban como nunca, podríamos haber hecho una duna juntado la arena de todos los filtros, je,je.
Aún tenemos que llegar a M´Hamid y localizar el way point donde están ubicadas las haimas donde pernoctaremos.
Para llegar a las haimas de nombre “ El Mazouaria” tendremos que atravesar un río de arena y algunas pequeñas dunas ,ya de noche y cansados algunos quedan atascados, con el gran compañerismo que luce en nuestra expedición en breve estamos fuera y camino del campamento. El coche de Ibertracción nos comunica por radio que están en las coordenadas del campamento pero no coincide, aún no hemos descifrado el misterio, pero estaban a unos cuantos kilómetros del punto real, por lo que Pepe va a su encuentro para llevarlos al lugar real.
El campamento es de ensueño, todo al detalle, lástima que la organización del reparto de haimas por parte de los empleados desluciera el encanto del lugar, decir que la persona que lió todo fue una chica francesa empleada que no estuvo muy acertada, todo se fue solucionando desde que apareció el dueño, un joven árabe de 1.80m de tez muy morena, culto y educado.
Las instalaciones disponían hasta de duchas y lavabos, una gran haima hará las funciones de restaurante, donde nos darán una buena cena y dulces elaborados por la madre de los dueños, una delicia.
Para rematar el día, una gran hoguera y folklore bereber, esta vez con una guitarra española, esta gente no dejará nunca de sorprenderme. El cielo está plagado de millones de estrellas, un panorama que quita la respiración.
Unos licores y a la cama, hoy ha sido un gran pero agotador día, no tardamos ni un minuto en conciliar el sueño.
Creado por Juan Campllonch